Pedro Sánchez, enemigo de España

Pedro Sánchez y su gobierno son el principal y más peligroso enemigo de España; como amenaza interna y amoral, no es fácil de batir. Aquí y ahora, el más importante y urgente objetivo político de los españoles trabajadores y honrados es contribuir a desalojarlos del poder. Todas las fuerzas que se dirijan en este sentido pueden ser aliadas ¿por qué no?; luego ya se verá.  Quienes saben y pueden pronunciarse inequívocamente por España en estos días cruciales y no lo hacen, están declarándose cómplices de los traidores por omisión. La Patria se lo demandará. Nos dicen y repiten que el Rey está atado de pies y manos por el gobierno a una Constitución que le impide acudir inmediatamente donde España está en peligro. ¡Que alguien señale y explique en qué artículo de la Constitución y por qué tal es así! Descender unas escaleras del palacio, saludar al presidente de Ceuta y decirle que ya irá, ¿es manifestar compromiso con España?  La Patria nos lo demandará. La pregunta será ¿dónde estabas y que hacías cuando el sanchismo cometía sus desmanes? La respuesta: cada cual con su conciencia; y ahí es inútil engañarse.

En el postsanchismo será ineludible decidir sobre el meollo de nuestra desgraciada vida política: si mantenemos o cambiamos el sistema de «representación” que nos lleva al caos social. Si queremos seguir siendo una oligarquía partitocrática coronada u otra cosa. Si queremos o no mantener el caciquismo de las autonomías sin atribuciones definidas, al albur de los intereses del baranda o delincuente de turno. Si queremos o no separación real de poderes. Si queremos o no mantener la ley electoral actual. Si queremos o no mantener las prebendas de estos politicastros profesionales.  Si queremos o no mantener la corrupción generalizada, las amnistías e indultos a medida, la impunidad de hecho que confieren las puertas giratorias, la injusticia de leyes que protegen a los delincuentes, el ataque gubernamental sistemático a la vida, la familia, la libertad profunda del hombre, la religión,…

O aprendemos de la experiencia sanchista y rectificamos a fondo, reformando la Constitución y todas las leyes necesarias o España terminará desapareciendo como sociedad organizada.  O nos atrevemos a hacerlo o no habrá debate sobre qué tipo de Monarquía o República queremos, ni sobre qué enseñanza o sanidad o agricultura o … (añada lo que usted prefiera) queremos. Nada de eso será posible porque nada seremos en el concierto internacional.  Todo nos vendrá impuesto porque no seremos más que «la polvareda que queda cuando por la gran ruta histórica ha pasado galopando un gran pueblo», en palabras de Ortega.

O nos ponemos manos a la obra o como nuevos “boabdiles” lloraremos ¡Adiós, España, adiós!

Raúl Fernández González

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