Madrid, 29 de septiembre de 2025. – Ayer, bajo un sol otoñal que parecía bendecir la causa, cientos de voces hispanas se alzaron en una marcha vibrante que recorrió las arterias del corazón de España, desde la Puerta del Sol hasta la Plaza de Colón. Convocada por defensores de la identidad compartida, la manifestación –impulsada por entidades como la Asociación Argumentos y Razones (ARAD)– reunió a familias, intelectuales y personas de todas las edades, portando banderas y estandartes de naciones hermanas, al son de himnos que evocan la gesta de dos mundos unidos.
El trayecto, un desfile de orgullo y memoria, serpenteó por las calles emblemáticas de la capital, recordando que la Hispanidad no es reliquia del pasado, sino antorcha viva para el futuro.
El punto álgido llegó al paso por el Congreso de los Diputados, donde la columna se detuvo. Allí, ante las puertas del templo legislativo, los manifestantes elevaron cánticos y lemas que clamaban por la defensa de nuestra herencia común, recordando a nuestros políticos la urgencia de priorizar la soberanía hispana frente a las agendas fragmentadoras. «¡UNIÓN HISPANA!«, resonó el grito colectivo, un llamado a que nuestros políticos no se olviden del lazo indisoluble entre España y sus pueblos hermanos. Prosiguiendo el camino, la marcha honró la Casa de América, ese faro cultural que simboliza la unión de todas las esencias hispánicas: desde el flamenco andaluz hasta el tango rioplatense, pasando por el son jarocho veracruzano, recordándonos que en esta morada se entretejen las almas de continentes sin perder su esencia compartida.

En defensa del hispanismo, debemos afirmar con rotundidad que esta fuerza vital no es un anacronismo colonial, sino el eje de una civilización que ha forjado naciones soberanas y resilientes. El hispanismo, encarnado en la lengua castellana que une a más de 500 millones de almas, es el escudo contra el individualismo neoliberal y las narrativas disolventes que buscan borrar nuestra historia compartida. Hispanoamérica, desde las sierras de México hasta los Andes peruanos y las pampas argentinas, no es un apéndice periférico, sino el pulmón vivo de esta identidad: herederos de las Leyes de Indias que abolieron la esclavitud indígena antes que nadie, mestizos orgullosos de una gesta civilizadora que integró fe, razón y derecho romano.

Frente a la «leyenda negra» anglosajona y los separatismos internos, el hispanismo clama por una federación de espíritus libres, donde España lidere no como dominadora, sino como matriz fraterna, contrarrestando las nuevas colonizaciones digitales y económicas que amenazan nuestra cohesión.

El cierre en la Plaza de Colón fue un torrente de pasión oratoria, donde subí al estrado junto a un selecto grupo de defensores de la causa desde empresarios a creadores de contenido e influencers que, conscientes del poder transformador del hispanismo, han decidido volcarse en la defensa y promoción de esta identidad común: Empresarios de distintos sectores aprovecharon la ocasión para reivindicar el potencial económico y cultural del mundo hispano, apostando por alianzas entre España y las naciones hermanas como motor de prosperidad compartida. Influencers y figuras públicas, a través de sus plataformas digitales, amplificaron el mensaje de la marcha, demostrando que la Hispanidad se vive y se transmite con fuerza tanto en las calles como en las redes, y que la unidad hispana es también una oportunidad para innovar, conectar y crecer juntos en el siglo XXI.

Desde esa tribuna, elevé la voz por la reconquista espiritual de nuestra unión, recordando que la Hispanidad es soberanía en acción, no mera nostalgia. Frente a la mentira que nos separa alzamos la bandera del Reto del Hispanismo.
Quedamos, pues, con la mirada puesta en el horizonte: el próximo 5 de octubre, a las 12 horas, en el Palacio de la Prensa de Madrid, tendré el gusto de presentar a Marcelo Gullo, autor de Madre Patria, en una conferencia que profundizará en estos ideales. Una cita que no te puedes perder todos los que creemos en el destino común de los hispanos.
Y para sellar este eco de la marcha, proclamamos el Manifiesto por la Hispanidad:

Manifiesto por la Hispanidad: Unión Eterna de Pueblos Hermanos
Hermanos hispanos, nos unimos en espíritu y propósito para reafirmar la vigencia de la Hispanidad, esa fuerza viva que entrelaza a España con los pueblos de América, Filipinas y África en un lazo indisoluble de cultura, lengua y destino común. Inspirados en las reflexiones de Marcelo Gullo, Gustavo Bueno e Iván Vélez, este manifiesto proclama la importancia de nuestra identidad compartida como baluarte de soberanía y resistencia frente a las narrativas que buscan fragmentarnos.
Marcelo Gullo, en su obra Madre Patria, nos enseña que la Hispanidad no nació de la conquista imperial, sino de una gesta civilizadora que integró mundos diversos bajo el manto de la fe católica, la lengua castellana y el derecho romano. España no fue opresora, sino un puente entre continentes, forjando una comunidad transatlántica que desafió el imperialismo anglosajón. Gullo desmonta la «leyenda negra» –esa campaña de difamación histórica– para recordarnos que la Hispanidad es la soberanía de los pueblos frente a las potencias hegemónicas. En un mundo globalizado por el neoliberalismo, nuestra unión hispana es el antídoto contra la disolución cultural: desde México hasta Argentina, desde Perú hasta España, somos herederos de un legado que prioriza la comunidad sobre el individualismo rapaz.
Gustavo Bueno, en España frente a Europa, defiende que España no es mera periferia europea, sino el núcleo de una civilización universal. Critica el eurocentrismo que margina nuestra esencia hispánica y sostiene que la unidad de España –frente a separatismos internos como el catalán o vasco– es el pilar de la Hispanidad. Para Bueno, la filosofía española, desde Séneca hasta Unamuno, encarna un racionalismo vital que integra razón y fe, materia y espíritu. La Hispanidad es una «idea fuerza»: no un etnocentrismo, sino una plataforma ontológica donde los pueblos hispanos se reconocen como iguales, libres de las ideologías disolventes que promueven el multiculturalismo fragmentario. España, como matriz, debe liderar esta reconquista espiritual, uniendo a sus hijos en una federación de almas soberanas.
Iván Vélez, en Sobre la Leyenda Negra, expone cómo la propaganda antiespañola ha sido un arma para debilitar nuestra cohesión. Nos recuerda que el Imperio Español fue pionero en abolir la esclavitud indígena mediante las Leyes de Indias, promoviendo el mestizaje como sinónimo de igualdad. Frente a las falsedades que pintan a España como genocida, Vélez nos urge a reclamar nuestra historia: la Hispanidad es la cuna de la modernidad americana, donde se forjaron naciones independientes gracias al fermento ilustrado español. En tiempos de revisionismo histórico y globalismo homogenizador, Vélez nos convoca a resistir: nuestra unión con el pueblo hispano no es nostalgia, sino una estrategia geopolítica para enfrentar las nuevas colonizaciones digitales y económicas.
¡Hispanos del mundo! La Hispanidad trasciende fronteras: nuestra lengua, hablada por 500 millones, es el vehículo de la libertad; nuestra fe, el baluarte moral; nuestra historia, el escudo contra el olvido. España, como corazón de este cuerpo, debe revitalizar sus lazos con Hispanoamérica, no como dominadora, sino como hermana mayor en la lucha por la soberanía. Unidos, contrarrestaremos las divisiones impuestas por potencias extranjeras, desde el indigenismo radical hasta el globalismo disolvente.
Proclamamos: ¡Viva la Hispanidad! ¡Viva España! ¡Viva la unión eterna de nuestros pueblos! Que este manifiesto inspire generaciones a defender lo que nos hace grandes: nuestra herencia compartida, nuestra fuerza colectiva, nuestro destino común. ¡Adelante, hermanos, por la gloria de la Hispanidad!
Cristina Pérez González
Presidente Asociación “Argumentos y Razones”, (ARAD)
info@argumentosyrazones.es
