TODOS SOMOS CEUTA

El 2 de septiembre, Ceuta nos necesita: estar presentes también es defenderla

El próximo 2 de septiembre Ceuta volverá a ser el centro de una movilización ciudadana que pretende trasladar un mensaje claro: Ceuta es España y los ceutíes no están solos. Las concentraciones convocadas para esa jornada nacen como una muestra de apoyo a una ciudad que atraviesa una situación extraordinariamente difícil. No se trata únicamente de una cuestión partidista: se trata de respaldar a los ciudadanos que viven en la frontera, defender su seguridad, su convivencia y su derecho a sentirse protegidos por el Estado. Actualmente hay centenares de concentraciones previstas en distintos puntos de España, muchas de ellas a las 20:00 horas.

Precisamente por eso resulta difícil entender la decisión de la dirección del PSOE de pedir a sus cargos y militantes que no participen en estas concentraciones. El partido ha defendido que la convocatoria tiene un carácter partidista y que la iniciativa de la FEMP no fue consensuada, mientras reivindica al mismo tiempo su apoyo a Ceuta. Pero una cosa es discrepar políticamente de una convocatoria y otra muy distinta pedir que los ciudadanos no acudan. El apoyo a Ceuta no debería tener carnet político. Si realmente existe preocupación por los ceutíes, la respuesta lógica debería ser estar a su lado, no pedir que la ciudadanía se quede en casa.

Y hay una segunda cuestión que merece ser señalada: mientras desde determinados sectores políticos se intenta desactivar la participación en estas concentraciones, también se han promovido iniciativas de signo contrario. Podemos, por ejemplo, ha impulsado una contramanifestación para el mismo 2 de septiembre bajo el lema «Paremos los pies al racismo». Esto demuestra hasta qué punto el debate corre el riesgo de convertirse en una batalla partidista. Pero la ciudadanía no tiene por qué aceptar esa trampa. Acudir a una concentración pacífica en defensa de Ceuta no significa enfrentarse a nadie ni atacar a nadie. Significa decir que los ceutíes merecen seguridad, que la frontera debe estar protegida y que el conjunto de España debe acompañar a una ciudad que forma parte de nuestro país.

Por eso, el 2 de septiembre debemos estar presentes. Sin violencia, sin provocaciones y sin caer en enfrentamientos: con respeto, pero también con firmeza. Porque cuando una ciudad siente que está sola, la respuesta de la sociedad española debe ser acompañarla. Ceuta no es una cuestión de izquierdas o de derechas. Ceuta es España. Y los caballas no están solos. El mensaje que debemos llevar a las calles es sencillo: por nuestra gente, por nuestra frontera, por nuestra tierra y por nuestro futuro. Todos con los caballas.

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