DEL PROTECTORADO AL FINAL DE IFNI: 1912-1969 (IX)

Por Alfonso Bernad

En 1912 cambió la naturaleza de la presencia española en Marruecos.

Hasta entonces España había defendido plazas propias, delimitado fronteras, firmado tratados con el sultán, establecido consulados, protegido misiones y desarrollados intereses económicos.

A partir de 1912 tendría que hacer algo distinto:

administrar una zona del Imperio marroquí.

No era una anexión.

Tampoco una colonia española en sentido jurídico estricto.

Era un Protectorado.

Y esa distinción es esencial para comprender lo que vino después.

1912: FRANCIA SE CONVIERTE EN POTENCIA PROTECTORA

El 30 de marzo de 1912, el sultán Muley Abd al-Hafid firmó con Francia el Tratado de Fez.

El acuerdo estableció un régimen de Protectorado francés sobre Marruecos.

Formalmente subsistían el sultán, el Majzén y la soberanía marroquí.

Pero Francia adquiría facultades extraordinariamente amplias.

El tratado, preámbulo y nueve artículos, autorizaba al Gobierno francés a promover las reformas administrativas, judiciales, educativas, económicas, financieras y militares que considerase necesarias, y convertía al residente general francés en intermediario fundamental para las relaciones exteriores del sultán. La documentación diplomática contemporánea reproduce expresamente esas competencias.

Marruecos mantenía jurídicamente su existencia.

Su independencia efectiva quedaba profundamente limitada. El Sultán abdicó en agosto de 1912 en su hermano Yusuf, se exilió en España.

ESPAÑA Y FRANCIA: 27 DE NOVIEMBRE DE 1912

España no fue parte del Tratado de Fez.

Su posición se determinó mediante otro instrumento.

El 27 de noviembre de 1912, España y Francia firmaron en Madrid el convenio que precisaba sus respectivas posiciones en Marruecos.

Su artículo primero reconocía a España la responsabilidad de:

velar por la tranquilidad de su zona

y prestar asistencia al Gobierno marroquí para introducir las reformas administrativas, económicas, financieras, judiciales y militares necesarias. La propia historia institucional publicada por la Gaceta de Madrid identifica en este convenio el origen jurídico de la Alta Comisaría española en Marruecos y ahora hacía público el acuerdo secreto anterior.

La Gaceta de Madrid publicó el texto del convenio después de su autorización parlamentaria en abril de 1913.

Documento original

Abrir el Convenio hispano-francés de 27 de noviembre de 1912 — Gaceta de Madrid, 3 de abril de 1913

Conviene que el lector conserve este documento junto a Wad-Ras.

Son jurídicamente muy diferentes.

En 1860, España negocia directamente con Marruecos después de vencerlo militarmente.

En 1912, España define su zona de actuación mediante un convenio con Francia.

Ese cambio resume medio siglo de transformación de la política internacional marroquí.

UNA ZONA ESPAÑOLA, PERO SOBERANÍA MARROQUÍ

Aquí debemos ser rigurosos.

La zona española del Protectorado no se convirtió jurídicamente en parte de España como Ceuta o Melilla.

El sultán seguía siendo soberano.

En la zona española actuaba un Jalifa, representante del sultán.

España ejercía la denominada acción protectora mediante un Alto Comisario.

La Administración española coexistía así con instituciones marroquíes cuya autoridad formal se mantenía.

Este esquema explica por qué jurídicamente deben distinguirse siempre:

Ceuta y Melilla, territorios bajo soberanía española;

De la zona del Protectorado, territorio marroquí sometido temporalmente a administración protectora española.

Confundir ambas categorías es uno de los errores más frecuentes cuando se discute hoy sobre la presencia española en el norte de África.

LA ZONA ESPAÑOLA

La zona septentrional bajo responsabilidad española comprendía aproximadamente el territorio situado entre el área próxima a Ceuta y la región oriental cercana a Melilla, con ciudades como:

Tetuán; Larache; Alcazarquivir; Chauen; y buena parte del Rif.

Tánger quedó fuera. Su importancia internacional y su posición en el Estrecho provocaron la creación posterior de un régimen específico internacional.

España obtenía, por tanto, una franja estratégicamente fundamental frente a sus costas.

Pero también recibía una región montañosa, fragmentada tribalmente y difícil de controlar.

Ese último elemento sería decisivo.

FIRMAR NO ERA DOMINAR

El convenio de 1912 podía definir una zona sobre un mapa.

Eso no significaba que España la controlase realmente.

Muchas cabilas rifeñas no aceptaban una presencia administrativa extranjera. Las tribus del Rif, que sólo reconocían la autoridad religiosa del sultán, pero no la política, rechazaron el acuerdo ya que consideraban que Fez no tenía poder sobre el Rif.

La autoridad efectiva del Majzén había sido históricamente limitada en parte del territorio.

España tuvo que avanzar lentamente mediante:

puestos militares; pactos con autoridades locales; carreteras; intervención política; y operaciones armadas.

El Protectorado nació, por ello, con una contradicción fundamental:

España debía proteger y administrar un territorio cuya población no necesariamente aceptaba ni la autoridad del sultán ni la presencia española que actuaba formalmente en su nombre.

Pese a ello y como el tratado firmado concedió la concesión para la explotación de las minas del hierro del monte Uixán y Axara a la Compañía Española de Minas del Rif (CEMR). La compañía también recibió el permiso para construir un ferrocarril que conectara las minas con Melilla. Se iniciaron las obras pertinentes.

El consejo de administración de CEMR estaba compuesto por la élite empresarial de la España de principios de siglo: Miguel Villanueva (ministro de Marina), Álvaro y Gonzalo Figueroa Torres (conde de Romanones y duque de las Torres), Juan Antonio Güell y López (conde de Güell) y Gerardo Roiz de la Parra y de la Pedraja (hijo de Jerónimo Roiz de la Parra), entre otros.

En 1914 se produjo la inauguración del ferrocarril entre Melilla-Límites (Beni Enzar) y San Juan de las Minas, cerca de Segangán, con proyecto de Manuel Becerra Fernández. Entre julio de 1920 y 1925 se construyó el cargadero de mineral de Melilla con el fin de introducir el mineral de hierro extraído de las minas en cargueros, un puerto en el que se realizaron pruebas a lo largo de 1925 y fue inaugurado en 1926.

No todo eran minas y ferrocarriles, La primera visita del ministro Rafael Gasset Chinchilla junto con ingenieros agrícolas como José Vicente-Arche determinó la puesta en cultivo mediante técnicas modernas de parcelas arrendadas o vendidas, propiedad del Estado español y del Majzen, que de esta manera lograban la mejora de las condiciones de vida de la población. Las zonas agrícolas más importantes fueron la vega del Lucus (Larache y Alcazarquivir) y los llanos de Monte Arruit, Zeluán y Tistutín. Las compañías más importantes del sector fueron la Compañía Agrícola del Lucus 1921 y la Compañía Española de Colonización (CEC) 1915.[

El primer consejo de administración de esta red empresarial vinculada al Rif estuvo encabezado por figuras como Alfredo Massenet (presidente), junto a consejeros de la talla del Duque de Tetuán, León Cocagne y el príncipe de Wigram. El propio rey Alfonso XIII participaba como inversor directo en la sombra dentro del entramado de estas compañías coloniales.

EL RIF

Durante los años siguientes, la penetración española avanzó desde Ceuta, Tetuán y Melilla.

El proceso fue lento y costoso.

La Primera Guerra Mundial ralentizó la actuación de las potencias europeas, pero una vez terminada España trató de extender su control efectivo.

En la zona oriental apareció una figura que terminaría modificando completamente la situación:

Mohammed ben Abd el-Krim el-Jattabi.

Abd el-Krim conocía bien a los españoles. Había cursado bachillerato español en Tetuán y Melilla. Con veinte años se trasladó a Fez para estudiar derecho islámico en la Universidad de Qarawiyyin. También realizó estudios en la Universidad de Salamanca. Su hermano Mhamed estudió ingeniería de minas en Málaga y Madrid.

Abd el-Krim fue hijo de Abd el-Krim el-Jatabi, un cadí rifeño, miembro del clan de los Aït Khattab y los Aït Boudchar, una facción de la belicosa tribu de los Beni Urriaguel.

Había trabajado en Melilla, colaborado con la administración como traductor y escribiente de árabe en la Oficina Central de Tropas y Asuntos Indígenas, donde trabajó asimismo para el periódico El Telegrama del Rif.

Después se convirtió en el principal dirigente de la resistencia rifeña.

Ya no estamos ante ataques aislados de cabilas próximas a Melilla.

Apareció un movimiento político y militar capaz de organizar una resistencia mucho más amplia. Y un objetivo la independencia del Rif, La República del Rif, frente a Marruecos y los protectorados de España y Francia.

1921: ANNUAL

El 22 de julio de 1921, el sistema militar español en el Rif oriental se derrumbó.

Annual se convirtió en una de las mayores catástrofes militares de la España contemporánea.

Las posiciones avanzadas comenzaron a caer una tras otra.

El ejército español emprendió una retirada desorganizada hacia Melilla.

Miles de hombres murieron.

Otros fueron hechos prisioneros.

Monte Arruit terminó convertido en símbolo de la tragedia.

No necesitamos reconstruir aquí cada operación militar.

Para nuestra investigación importa una consecuencia:

la propia Melilla volvió a sentirse amenazada.

Más de sesenta años después de Wad-Ras, España comprobaba nuevamente que asegurar jurídicamente una frontera y dominar políticamente el Rif eran dos problemas completamente distintos.

Annual produjo además una crisis política enorme dentro de España.

El denominado Expediente Picasso investigó responsabilidades militares.

La derrota afectó gravemente al sistema político de la Restauración.

Y Marruecos dejó de ser una cuestión periférica.

Se convirtió en uno de los grandes problemas nacionales.

LA REPÚBLICA DEL RIF

Abd el-Krim intentó transformar la resistencia tribal en una organización política más estructurada.

En 1923 se proclamó la denominada República del Rif.

La existencia de esta entidad resulta especialmente interesante para nuestra línea histórica.

La rebelión no se dirigía sólo contra España.

También cuestionaba la autoridad del propio sultán marroquí.

Éste es un elemento que a menudo desaparece de las interpretaciones contemporáneas.

El Rif no fue simplemente un territorio marroquí defendiendo al Estado marroquí frente a España.

Abd el-Krim construyó un poder propio que rechazaba simultáneamente la presencia colonial europea y la autoridad tradicional del Majzén.

La historia era bastante más compleja.

FRANCIA ENTRA EN LA GUERRA

El crecimiento del poder rifeño terminó afectando también a la zona francesa.

En 1925 las fuerzas de Abd el-Krim atacaron posiciones bajo control francés.

Esto alteró definitivamente el conflicto.

España dejó de combatir sola.

Francia y España coordinaron sus operaciones.

Y el resultado fue la acción militar que cambiaría la guerra.

8 DE SEPTIEMBRE DE 1925: ALHUCEMAS

España realizó el desembarco de Alhucemas.

Fue una operación anfibia de gran complejidad, ejecutada con cooperación francesa.

El desembarco consiguió establecer una cabeza de puente en el corazón del territorio dominado por Abd el-Krim.

Desde allí comenzó la ofensiva que conduciría al final de la resistencia organizada.

En 1926, Abd el-Krim se rindió a los franceses.

Las operaciones de pacificación continuaron hasta 1927.

Quince años después de la creación formal del Protectorado, España consiguió ejercer finalmente un control bastante efectivo sobre la zona que los tratados le habían asignado.

La experiencia demuestra nuevamente una constante:

el tratado precedía al dominio efectivo; no lo garantizaba.

¿QUÉ DEJÓ ESPAÑA EN EL PROTECTORADO?

La evaluación del Protectorado no debe reducirse exclusivamente a las campañas militares.

Durante su existencia se desarrollaron:

carreteras; puertos; ferrocarriles; hospitales; servicios sanitarios; escuelas; administración; agricultura; obras hidráulicas; y estructuras urbanas.

Tetuán se convirtió en la capital administrativa de la zona española.

Las misiones franciscanas y las instituciones católicas continuaron desarrollando también actividad educativa, religiosa y asistencial.

Pero una interpretación completa debe mantener las dos realidades simultáneamente.

Hubo una importante modernización material.

Y hubo dominación colonial.

Hubo colaboración de los diversos sectores marroquíes con España.

Y hubo resistencia armada.

Ocultar cualquiera de las dos dimensiones empobrecería la explicación.

IFNI VUELVE A APARECER

Mientras España intentaba controlar el Rif, continuaba pendiente otro asunto procedente directamente de 1860:

Santa Cruz de Mar Pequeña.

El convenio hispano-francés de 1912 volvió a contemplar separadamente aquella cuestión territorial.

La documentación oficial española de la época distinguía expresamente:

la zona del Protectorado;

el territorio internacional de Tánger;

Santa Cruz de Mar Pequeña;

y la zona española de influencia sahariana.

Esta distinción vuelve a ser fundamental.

Ifni no formó parte jurídicamente de la zona norte del Protectorado español.

Su título histórico se vinculaba al artículo VIII de Wad-Ras.

1934: ESPAÑA OCUPA IFNI

España tardó setenta y cuatro años en hacer efectiva territorialmente aquella cláusula.

En 1934, el coronel Osvaldo Capaz desembarcó en la costa de Ifni y tomó posesión del territorio para España.

La operación se realizó sin una gran campaña militar.

España estableció su administración en Sidi Ifni.

Por fin, el derecho concedido en Wad-Ras tenía una traducción territorial efectiva.

Podemos establecer así una secuencia excepcional:

1860 — derecho reconocido.

1878 — búsqueda geográfica.

1912 — incorporación al nuevo esquema internacional.

1934 — ocupación efectiva.

Pero todavía quedaban treinta y cinco años para cerrar aquella historia.

1956: MARRUECOS RECUPERA SU INDEPENDENCIA

Después de la Segunda Guerra Mundial, el sistema colonial europeo comenzó a desmoronarse rápidamente.

Marruecos no fue una excepción.

En 1956, Francia terminó su Protectorado.

España hizo lo mismo en su zona norte.

El sultán Mohammed V recuperó el ejercicio pleno de la soberanía sobre el territorio marroquí sometido hasta entonces a ambos Protectorados.

Tetuán dejó de ser capital de la zona española.

La administración protectora desapareció.

Pero Ceuta y Melilla permanecieron españolas.

Y también continuaron entonces bajo administración española Ifni y los territorios saharianos.

Ifni como defensa de los caladeros de pesca muy importantes para la flota pesquera española, la cuarta del mundo.

Silencio total sobre las Islas Canarias.

Aquí comienza la reivindicación territorial del Marruecos independiente que nos llevará directamente al último capítulo.

PROTECTORADO NO SIGNIFICABA CEUTA

Esta fecha, 1956, demuestra por qué era imprescindible diferenciar las categorías jurídicas.

España devolvió a Marruecos la administración de la zona del Protectorado porque ésta era, jurídicamente, territorio marroquí.

No «devolvió» Ceuta.

No «devolvió» Melilla.

Tampoco las plazas menores e islotes.

La razón es sencilla:

no pertenecían al Protectorado.

La desaparición del régimen de 1912 no modificaba automáticamente la soberanía sobre territorios españoles cuyo título jurídico e historia eran distintos.

Marruecos, sin embargo, desarrollaría después una interpretación territorial mucho más amplia.

EL «GRAN MARRUECOS»

Tras la independencia adquirió fuerza un nacionalismo que aspiraba a integrar territorios considerados históricamente marroquíes.

La teoría del denominado Gran Marruecos, impulsada especialmente por sectores nacionalistas como el partido Istiqlal, extendía las aspiraciones territoriales mucho más allá de las fronteras heredadas del Protectorado.

Las reivindicaciones podían abarcar:

Ifni;

Sáhara Occidental;

Mauritania;

zonas argelinas;

Ceuta;

Melilla;

y las plazas españolas menores.

No todas estas pretensiones tuvieron el mismo fundamento histórico ni jurídico.

Pero compartían un principio político:

la independencia de 1956 debía ser seguida por una supuesta reunificación territorial.

Para España comenzaba una nueva fase.

Ya no discutía con el sultán debilitado del siglo XIX ni administraba una zona del Protectorado.

Se enfrentaba a un Estado marroquí independiente y nacionalista y expansionista.

1957-1958: LA GUERRA DE IFNI

La tensión estalló rápidamente.

En 1957, fuerzas vinculadas al llamado Ejército de Liberación marroquí atacaron posiciones españolas en Ifni y el Sáhara.

Comenzaba la llamada Guerra de Ifni-Sáhara.

Sidi Ifni resistió.

España perdió el control efectivo de buena parte del territorio interior, aunque conservó la capital y un perímetro defensivo alrededor de ella.

En el Sáhara, España y Francia desarrollaron posteriormente operaciones conjuntas contra las fuerzas del Ejército de Liberación.

El conflicto demostró otra vez algo que atraviesa toda esta historia:

una cosa era el título jurídico.

Otra, la capacidad de conservar físicamente un territorio.

1958: CABO JUBY

Los acuerdos hispano-marroquíes de 1958 permitieron la entrega a Marruecos de la zona de Tarfaya o Cabo Juby, situada al sur del río Draa.

Pero Ifni permaneció bajo soberanía española.

Nuevamente menciono que nunca se nombraron ni mencionaron las Islas Canarias.

La cuestión seguiría abierta durante otra década.

Y nuevamente aparecería la diplomacia internacional.

NACIONES UNIDAS E IFNI

La descolonización alteró radicalmente el marco jurídico internacional.

Marruecos llevó sus reivindicaciones a las Naciones Unidas.

España sostuvo durante años diferentes interpretaciones sobre la naturaleza de sus territorios africanos.

Ifni terminó siendo tratado internacionalmente dentro del proceso descolonizador.

La situación era ya completamente distinta de la de 1860.

Sin embargo, cuando España decidió finalmente entregar el territorio, el documento utilizado volvió a citar exactamente aquel tratado de 1860, del siglo XIX.

4 DE ENERO DE 1969

España y Marruecos firmaron en Fez el tratado de retrocesión de Ifni.

Su título oficial merece ser reproducido porque cierra jurídicamente una historia iniciada ciento nueve años antes:

Tratado por el que el Estado Español retrocede al Reino de Marruecos el territorio que éste le había previamente cedido en aplicación del artículo ocho del Tratado de Tetuán de 26 de abril de 1860.

Así figura en el propio Boletín Oficial del Estado.

Documento original

Abrir el Tratado de retrocesión de Ifni de 4 de enero de 1969 — BOE, 5 de junio de 1969

El tratado entró en vigor el 13 de mayo de 1969.

Los habitantes de Ifni que reuniesen determinadas condiciones pudieron optar por conservar la nacionalidad española, cuestión desarrollada después por el Decreto 1347/1969.

«RETROCEDE»

La palabra utilizada por España es significativa.

El tratado de 1969 no afirma que España hubiera ocupado ilícitamente Ifni.

Tampoco niega el título de 1860.

Hace exactamente lo contrario.

Declara que Marruecos había cedido previamente el territorio a España en aplicación del artículo VIII de Wad-Ras y que España ahora lo retrocede.

Podrá discutirse la identificación histórica entre Santa Cruz de Mar Pequeña e Ifni.

Ya hemos explicado esa controversia.

Pero jurídicamente España y Marruecos cerraron en 1969 la cuestión aceptando esa continuidad documental.

Por eso podemos escribir sin exageración:

una cláusula firmada bajo Isabel II siguió produciendo consecuencias internacionales hasta en el reinado de Hassan II y Francisco Franco.

LO QUE TERMINÓ EN 1956 Y LO QUE NO TERMINÓ

Llegados a este punto conviene ordenar las piezas.

En 1956 terminó el Protectorado español.

En 1958 España entregó la zona de Tarfaya.

En 1969 retrocedió Ifni.

Pero Ceuta y Melilla permanecieron bajo soberanía española.

No por olvido.

No porque fueran restos administrativos del Protectorado.

Sino precisamente porque su situación jurídica era diferente.

Ésta es la cuestión fundamental que nos conduce al presente.

Marruecos sostiene una reivindicación territorial y una actitud expansionista.

España sostiene una soberanía histórica y jurídicamente distinta de la antigua presencia protectora.

Y desde la independencia de 1956 esa divergencia nunca ha desaparecido completamente.

DE WAD-RAS AL MARRUECOS INDEPENDIENTE

Hemos recorrido ya la parte fundamental de la línea histórica:

1859 — Melilla.

1860 — Wad-Ras.

1862-1863 — demarcación.

1893-1894 — nueva crisis fronteriza.

1906 — Algeciras.

1912 — Protectorado.

1921 — Annual.

1925 — Alhucemas.

1934 — Ifni.

1956 — independencia marroquí.

1969 — retrocesión de Ifni.

A partir de ahora desaparece el Marruecos de los protectorados.

Aparece el Estado marroquí contemporáneo.

Y con él una cuestión que permanece abierta en 2026:

la reivindicación de Ceuta y Melilla. El amago de la Isla de Alborán y de las Islas Canarias.

Ahí debemos regresar al punto donde comenzó esta investigación.

Ceuta.

Pero ahora podremos hacerlo sabiendo algo que el debate cotidiano suele olvidar:

qué tratados existieron;

qué territorios fueron realmente protectorados;

cuáles fueron cedidos;

cuáles fueron retrocedidos;

y cuáles tenían soberanía española mucho antes de 1912.

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