Artículo publicado por Raúl Fernández González en el diario CÓRDOBA el día 26 de Marzo de 1.987 en su página 2, en la sección “cartas al director”, palabras totalmente válidas a día de hoy con cuarenta años de diferencia.
Recientemente el Movimiento Comunista de Andalucía MCA ha colocado carteles en nuestra ciudad con la siguiente leyenda: «No al racismo. Descolonización. Devolución de Melilla y Ceuta a Marruecos”.
Este hecho suscita algunas reflexiones:
Tanto la condena del racismo como la actitud favorable a la descolonización en el mundo, son plausibles. No es, sin embargo, admisible la aplicación genérica de estos principios a Ceuta y Melilla. Si alguien individualmente, o incluso el Gobierno, mantuviera posiciones racistas o colonialistas en estas ciudades españolas, denúnciese con evidencias. Concluir que se precisa la devolución a Marruecos de estas poblaciones demuestra absoluta ignorancia histórica u oscuros intereses políticos.
Cabría hablar de entregar, pero mal puede decidirse devolver cuando Ceuta y Melilla son españolas desde hace cinco siglos y el Estado marroquí no llega a las cinco décadas de existencia; esto, por no extendernos con otras consideraciones históricas.
Llama la atención la coincidencia de esta mini campaña del MCA con el aparente objetivo del Gobierno español de crear paulatinamente Un clima favorable a la entrega de una parte del territorio nacional. En este sentido, no es ocioso recordar que tanto el PSOE como Alianza Popular y otras fuerzas políticas son partidarias de una alianza militar, la OTAN, a sabiendas de que su cobertura no incluye Ceuta y Melilla. Por no mencionar los miles de documentos de identidad españoles dispuestos para ser entregados a otros tantos ciudadanos marroquíes ajenos a la mejor característica que razonablemente les puede incluir en la condición de ceutíes o melillenses; documentos de identidad que oportunamente podrán ser esgrimidos por sus poseedores en un eventual y “democrático” referéndum para retornar a su anterior nacionalidad, arrastrando consigo la soberanía de ambas ciudades.
Cumple pues el MCA el papel objetivo de “compañero de viaje” o “tonto útil” de otras fuerzas políticas que no pueden actuar descaradamente en su labor de pudrir el ambiente en torno al tema al objeto de que la “entrega” final se realice sin excesiva oposición popular. Incluyo aquí los resultados del último viaje del ministro de Interior, señor Barrionuevo a Marruecos, el mensaje secreto de Hassan II a don Juan Carlos y el viaje a Melilla del señor Hernández Mancha, donde eludió cualquier comentario Respecto a su no inclusión en el área de defensa de la OTAN.
Quizá no debamos extrañarnos tanto del “colaboracionismo” del MCA a la vista del ejemplo de tantos pseudo revolucionarios marxistas antifranquistas pasados en tropel a las filas del partido gobernante a mayor gloria de una política en la más pura línea franquista en dos importantes aspectos: la consolidación del capitalismo feroz y la pulverización de la escasa independencia nacional que nos restaba.
Por último, no está de más recordar, a quién se dé por aludido, que el sentido de la unidad de España anida en muchos corazones y que su defensa, expresada en el juramento a la bandera, es ineludible para muchas conciencias.
Raúl Fernández González




